martes, mayo 02, 2006

Y antes de Barks, ¡Taliaferro!

Al Taliaferro, era el dibujante de la tira cómica de Donald para los periódicos, si bien, no es tan conocido como su colega de los comic-books, esto no es porque su trabajo no sea interesante sino porque empezó a trabajar en un momento en que la afición al coleccionismo de comics no era tan extendida y no pudo ser sacado de su "negrismo" bajo clamor popular como le pasó a su compañero...
Por otra parte no puede ser más distinta la forma de tocar un mismo personaje y su mundo, esto se debe tanto al formato tan diferente en los que los dos trabajan, como al mismo carácter de los dos artistas. Si Barks es un contador de historias, Taliaferro es un humorista. Si Barks es el viento en la cara y las ruinas mayas, Taliaferro es el hogar ¿dulce? hogar y la ciudad como fuente de problemas. Si Barks disfruta con los diálogos, Taliaferro es pura pantomima. Si Barks es la aventura sin limites, que se extiende hoja tras hoja, Taliaferro es la anécdota que termina con un gag en, como mucho, una página. Si el Donald de Barks puede considerarse un precursor inocentón de Indiana Jones, el de Taliaferro es casi un personaje de Bruguera (guiño a los burgomaestres)
Y, sin embargo, Barks le debe bastante a Taliaferro en cuanto a caracterización y al principio en cuanto dibujo, en cuanto expresión y "movimiento corporal" de los personajes. Mirando un cómic de Taliaferro uno no tiene la sensación de leer un tebeo sino de ver un dibujo animado "paradito". Por otra parte si Barks fue el que apuntó a los sobrinos de Donald a los Jovenes Castores, Taliaferro es el que le brinda la materia prima, creándolos, apareciendo en su tira (justo la que está ilustrando este artículo) un año antes que en pantalla...
Pero si hay algo que, personalmente, siempre me ha llamado la atención de los cómics de Taliaferro es la mirada al público que hace Donald. Esto es un recurso del clown, que se llama "hacer un público", un lanzamiento rápido de una emoción para que el público pueda compartirla y se ria al entenderla y hacerla suya, siendo a veces mucho más importante que el propio gag que la creó en sí mismo... Bien, si esto resulta díficil en la vida real, imagínense como debe ser cuando uno es un ave antropomorfa sin más sustancia que la tinta y el papel, y es que, en estas tiras, Donald siempre es humano y reimos de su (y nuestra) propia humanidad más que del chiste en sí.
Recuerdo una tira en la que Donald quiere llevar a pasear en burro a Daysi, pero ella, coqueta como siempre, dice que prefiere ir en un moderno coche. Donald hace de tripas corazón y compra un coche que acaba dejándolos tirados y como única solución tienen que atar al burro para que los remolque, ante la rechifla general, el cabreo de la novia y el público mezcla de indignación, ira aguantada y resignación de Donald.
Es el destino del perdedor, o, peor aún, del ganador frustrado que es Donald, que seguirá perdiendo ya sea en el cómic, en el cine o en cualquier otro soporte inventado de aquí al fin del mundo sólo para que nosotros podamos reirnos y sentirnos un poco menos perdedores...
Démosle las gracias mientras se aleja en su viejo coche matrícula 113 y partamos hacia nuevas viñetas, nuevos artículos, nuevos amaneceres...

9 comentarios:

Tico dijo...

Choko! Se agradece nuchisimo este articulo, porque sinceramente, no sabia apenas nada sobre Taliaferro. Ademas me parece genial la comparacion entre los dos autores.
Una duda: q fue de aquellos comics tambien sobre Donald, llamados "Yo, Donald"? A diferencia del formato tipico de los libritos de Disney, este era tamaño comic estandart, vamos,tipo revista como los mortadelos.
Otra duda: el personaje de Patoso (lo siento, pero no se su nombre original), q tambien circulaba por Patoburgo, a quien se debe?
Espero q pueda usted ilustrarme, porque son muchas la dudas q me ha despertado al leer sobre estos autores.
Una idea genial escribir sobre los "negros" de la Disney. Enhorabuena!

choko dijo...

Muchas gracias tico por lo que me dices, como siempre vienes cargado de interesantes preguntas que yo no soy tan sabio como para contestar del todo.
A ver...
"Yo, Donald" era una publicación de Montena-Mondibérica, la misma editorial del "Don Miki", desconozco por qué dejó de publicarse (imagino que por crisis en la editorial) y por qué La editorial Primavera que editó los cómics Disney sobre los noventa rescató la cabecera "Don Miki" pero no la de "Yo, Donald" que también era muy querida por los que eramos aficionados a esos tebeos.Por cierto en "Yo, Donald" descubrí las páginas de Taliaferro...
Patoso, es obra de un dibujante americano llamado Tony Strobl, que al encontrarlo en internet me ha sorprendido por lo familiar que es para mí. Recuerdo perfectamente la historia de Strobl titulada "El árbol familiar de Goofy" que estaba en un volumen de "Películas Walt Disney" ¿Alguien más recuerda esa historia?
Como le dije al amigo Chespiro, en la anterior "charla", Patoso en el original es Fethry Duck...
Las ideas me las dais vosotros, así que gracias y pásate más por aquí tico!

Chespiro dijo...

Varias cosas después de leer tu magnífica entrada, Choko.
En primer lugar, mientras leía
acerca de la cotidianidad del Donald de Taliaferro, pensé automáticamente en Bruguera, por lo cual me alegró mucho ver la acertada referencia que hiciste.
Por otra parte, desconocía el nombre exacto de "hacer un público", algo que Oliver Hardy hizo maravillosamente en el cine (al principio para recibir indicaciones de "detrás de cámaras") y que en televisión fue manejado con un ritmo perfecto por Chespirito y su equipo.
Por último...¿Qué tiene ese Patoso, para que todos preguntemos por él? Jajaja

choko dijo...

Yo me alegro que sea una cosa que hemos pensado los dos, la verdad es que la analogía Bruguera- Taliaferro se me hacía evidente (sobretodo por lo del gag final)a medida que iba escribiendo el artículo.
Voy a intentar meter varios terminos de clown en mis posts en la medida de lo posible, creo que muchos cómicos del cine (para mí son clowns) tienen su variación del público. Desde luego Oliver Hardy y Chespirito son ejemplares en eso...
A mí me parece que Patoso nos caía simpático pero no sabíamos muy bien donde ubicarlo, no me parecía un buen protagonista por sí mismo pero por otro lado era un secundario "chupacámaras" ¿Puede ser esa la clave de su misterio y fascinación sobre nosotros? :O)

javi dijo...

Felicidades por el blog; buenos textos, rescates y noticias-reivindicaciones oportunas... Y me encanta el chiste del equilibrista. :)

Un saludo, ¡y a seguir también con el invento!

choko dijo...

Gracias por pasarte javi, y gracias por tus opiniones!
Nos vemos en nuestros respectivos inventos!!!! :O)

Chespiro dijo...

Yo creo que mi fascinación por Patoso radica en que lo veía en muchos cómics, siempre de "agregado", como apuntas; pero también del hecho de no haber visto al personaje en otros contextos: cine, televisión, etc.(al menos, en mi caso)

choko dijo...

¡Claro! A base de no aparecer es como se construyen las leyendas... Fíjate en la Garbo...
Y luego están esos dibujos animados que no se saben muy bien de donde salen como el pato Darwin y esa serie con los sobrinos del pato Donald adolescentes (a mi no me gustaba nada, por cierto)

Chespiro dijo...

Puajjj...Ya no recordaba esa serie de los sobrinos adolescentes.
Adulterando mitos, los de Disney.