martes, abril 11, 2006

Boo, boo, bee, Boop


Betty Boop es una creación de los Hermanos Fleischer.
En el mundo de los Fleischer existen cosas que la gente normal no asocia al presuntamente candoroso universo de los dibujos animados (son para niños, ya saben) Por una parte está la violencia (Popeye, Supermán) y por otra el sexo (representado ingenuamente por esta flapper cabezona, la buena de Betty).
Las películas de B.B (puesto así parece una famosa del Tomate) son claramentes musicales, en ellas todo el mundo canta, y cuando digo todo el mundo me refiero a personas, animales y mobiliario; desde las lámparas, hasta los relojes de cuco, pasando por las fichas de ajedrez. Ese es el gran hallazgo de estos cortos, la humanización de los objetos y la "objetivación" de todos los personajes... Porque todos los personajes de los Fleischer son objetos, meras gotitas de tinta que salen de vez en cuando del tintero para quejarse, ser burlados por el dibujante de turno y volver al receptáculo que les vió nacer.
Como buena representante del glamour animado B.B ha tenido grandes estrellas como acompañantes, desde Cab Calloway a Rudy Valle o Louis Armstrong han aparecido en escena, pero, además de eso, ha tenido otros dos acompañantes no tan distinguidos, el primero, un perro antropomorfo llamado Bimbo. Esto se explica, porque, al principio de sus aventuras, Betty era una perrita, novia del susodicho Bimbo, su fama creció tanto que sus creadores convirtieron a Betty en humano, dejando al pobre Bimbo con una relación más bien dudosa... El otro compañero es Koko, un clown (como no) creado a partir de fotografías de uno de los hermanos Fleischer disfrazado de payaso. La verdad es que Bimbo y Koko, son perro y payaso, como podrían haber sido un pingüino y un bote de laca, son objetos, ellos más que nadie, que sirven de contrapunto babeante de la única estrella comparable a Marilyn de los dibujos animados.
Con el tiempo y la llegada del Código Hays de censura norteamericana, Betty se fue apagando, le ponían como secundario de sus propios cortos, en favor de bebés y de una monada de perrito, o la convertían en un ama de casa. Le habían hecho encontrar su virtud, en un momento que como hubiera dicho Mae West "nadie la echaba de menos, querida".

7 comentarios:

Los Burgomaestres dijo...

Amigo Choko, le desamos mucha suerte y mucho éxito en su flamante blog. Empieza ud. afincando la base estupendamente, con Escobar y Fleischer. Sí, señor, eso es toda una declaración de principios. Y encima le ha quedado un Carpanta de órdago. Cuente con nuestras visitas.

choko dijo...

Señores burgos, muchas gracias por todo, el que a vosotros os guste mi Carpanta me llena de orgullo porque son dos pedazo de aficionados y erúditos de Bruguera.
Pensé que hay que empezar siempre en la mejor compañía, y así he intentado hacerlo. Yo les estoy esperando aquí siempre, y si no, me paso a buscarles a su blog.
¡Un abrazo!

Chespiro dijo...

Muy buen post, amigo Choko.
La estrella de B.B. es semejante a la de tantos otros personajes míticos (véase, a distinta escala, Mortadelo y Filemón o Zipi y Zape).
Me explico: primero se comienza con unas características llamativas que van generando el mito, algo que llama la atención, que gusta a la gente.
Luego viene la época de la destilación, en la que los personajes, por condicionantes diversos pasan a ser versiones light de sí mismos.
Posteriormente, viene la degeneración total: el personaje deja de ser ente para ser merchandising, marca de fábrica.
Y esto último lo digo a colación de los cientos de despertadores, carteras y perfumes que llevan estampada la imagen de B.B. para comprador@s que no tienen la menor idea de quién es esa muñeca que lleva su amiga en la mochila.

choko dijo...

La verdad Chespiro que una vez colgado el tema de B.B lo pensé: "Mecachis, no he hablado de todo el merchadaising que hay"
Creo que lo que le pasa a B.B es algo que por ejemplo, y como tú bien dices, en otra escala, le está pasando a Marilyn Monroe... Mira, yo he estudiado diseño, y recuerdo a una compañera comentar: "Oh! me encanta Marilyn" entonces yo voy y me pongo hablarle de "Con faldas y a lo loco" o "Los caballeros las prefieren rubias" y ella me suelta
"No, no, yo las películas no las he visto (le faltó decir, ni ganas) a mí lo que me gusta es su imagen"
Esa es la industria, se alimenta a base de mitos a los que cambia o quita significados, pero en eso creo todos andamos un poco...
(Jo, qué panfletario me he puesto así de repente)

Chespiro dijo...

Bueno, sí, todos andamos metidos en eso. Por eso siempre considero buena la revisión que desde nuestros modestos blogs hacemos de ciertos mitos colectivos...
Buscando la esencia, oigan.

choko dijo...

Creo que la diferencia está entre el que se compra una camiseta, bolso u otro objeto con personaje estampado y se olvida hasta de su nombre y del tipo que igual hace lo mismo y luego se intenta enterar de qué hace esa imagen ahí y por qué le gusta tanto...
Aunque lo primero es generalizado, tampoco debemos ponernos apocalípticos, por internet he descubierto que de los segundos también hay para parar un carro...
:O)

Chespiro dijo...

Jaja, ciertamente, haberlos, haylos.