
Cuando digo Chaplin el borracho, no me refiero a las melopeas que se pegara Sir Charles Spencer, sino que hablo de las borracheras del personaje de Charlot. Tampoco me refiero a la alcoholémia que sufrió el padre de Chaplin, porque estas fueron unas borracheras trágicas que lo apartaron de su trabajo como actor, y tienen mucho más que ver con las trágicas borracheras de Calvero el payaso arruinado de Candilejas, que no es Charlot, aunque a veces lo parezca...
Chaplin empezó su carrera imitando a borrachos, esto hacía en las representaciones londinenses con la compañía de Fred Karno, lo mismo en Mumming Birds que en A night in a English music hall. En esas representaciones, Charley era el caballero bebido que llega tarde, molesta al público, a los actores, quiere estar en todos los números y tira naranjas a la cantante de ópera. Es a este cómico borracho al que va a contratar Mack Sennett, del que ni siquiera conoce el nombre: "Ese Chaffin o algo así", para hacer películas.
Y es que Charlot es el payaso que mejor ha simulado la borrachera en el cine; pero ¡ojo! cuando es el vagabundo el "mareado" resulta poco gracioso, es mucho más divertido si Charlot es un señoritingo borracho que un vagabundo, porque al señorito se le supone una lucha con su propia dignidad que resulta lo más gracioso de las comedias en las que aparece Charlot como este aristócrata o tipo de clase media recien salido de farra. Con este caracter Chaplin va a hacer dos verdaderas obras maestras Charlot a la una de la mañana y La Cura.
Porque es cuando Charlot está borracho, cuando más libre, lúcido y anarquista es... Es entonces cuando un llanto se puede convertir en un hombre haciendo un cock-tail, cuando la alfombra de tigre de la habitación nos puede comer, cuando para liberarnos de nuestros enemigos podemos hacer cinco o seis poses de gimnasia y podemos estar toda la noche haciendo cola detrás de la estatua de un teatro... Es cuando mejor nos cae, porque Chaplin, el autor, consigue liberar de esa esclavitud que a veces infringía a Charlot, que es que su criatura tenía que caerle bien a todo el mundo siempre.

Y Charlot, en estas películas, es tan libre que contagia su libertad, y cuando en
la Cura, se le cae la botella de licor en la fuente del balneario y consigue que todas las viejas se abracen y rían, y que los doctos ancianos se duerman por las esquinas, se está adelantando al
Guateque y a
Desmadre a la Americana y a todas las comedias libertarias que en el mundo han sido y convierte la risa en parte de esa libertad. En una película, por cierto, en la que Chaplin se tapa la nariz para beber agua.